sábado, 22 de agosto de 2015

ISAÍAS. CAPÍTULO 8.

El hijo de Isaías.

81El Señor me dijo:
-Toma una tabla grande, y escribe con caracteres ordinarios:
"Pronto-al-saqueo, Presto-al-botín".
2Entonces yo tomé dos testigos fieles: Urías, sacerdote, y Zacarías, hijo de Baraquías.
3Me llegué a la profetisa; ella concibió y dio a luz un hijo. El Señor me dijo:
4-Ponle por nombre Pronto-al saqueo, Presto-al-botín. Porque antes que el niño aprenda a decir "papá, mamá", las riquezas de Damasco y el despojo de Samaría serán llevadas a presencia del rey de Asiria.

Invasión (Is 5,26-30; Jr 1,13-16)

5El Señor volvió a dirigirme la palabra:
6Ya que ese pueblo ha despreciado
el agua de Siloé, que corre mansa,
por la arrogancia de Razín
y del hijo de Romelías,
7sabed que el Señor hará que los sumerjan
las aguas del Éufrates,
torrenciales e impetuosas:
(el rey de Asiria, con todo su ejército)
rebasan las orillas, desbordan las riberas,
8invaden Judá, lo inundan,
crecen y alcanzan hasta el cuello.
Y se desplegarán sus alas
hasta cubrir la anchura de la tierra,
¡oh Emanuel!

Liberación (Is 14,24-27)

9Ensañaos, pueblos, que saldréis derrotados,
escuchadlo, países lejanos:
armaos, que saldréis derrotados,
armaos, que saldréis derrotados;
10haced planes, que fracasarán;
pronunciad amenazas, que no se cumplirán,
porque tenemos a Emanuel.

El Señor, piedra de tropiezo 

11Así me dijo el Señor, mientras su mano me agarraba y me amonestaba para que no siguiera el camino de este pueblo:
12-No llaméis aliados
a los que ese pueblo llama aliados,
no os aterre ni os atemorice lo que él teme;
13al Señor de los ejércitos llamaréis Santo,
él será vuestro temor; él será vuestro terror,
14él será piedra para tropezar y roca para despeñarse
para las dos casas de Israel,
será lazo y trampa para los habitantes de Jerusalén:
15muchos tropezarán en ella,
caerán, se destrozarán,
se enredarán y quedarán atrapados.

Dios esconde su rostro (1 Sm 28)

16Guardo selladas las instrucciones
que garantizan mis discípulos,
17y aguardo al Señor, que oculta su rostro
a la casa de Jacob, y espero en él.
18Aquí estoy yo con mis hijos
-los que me dio el Señor-
como signos y presagios para Israel
de parte del Señor de los ejércitos,
que habita en el Monte Sión.
19Cierto, os dirán:
Consultad a los espíritus y adivinos,
que susurran y musitan:
¿No consulta un pueblo a sus dioses,
y a los muertos acerca de los vivos,
20en busca de instrucciones garantizadas?
Seguro que os hablarán así.

Días oscuros 

21Pasará por allí, agobiado y hambriento,
y rabioso de hambre
maldecirá a su rey y a su Dios.
22Volverá la cabeza a lo alto y mirará a la tierra:
todo es aprieto y oscuridad sin salida,
angustia y tinieblas densas, sin aurora;
23no habrá salida para la angustiada.

Profecía mesiánica (2 Sm 7,8-16; Miq 5,1-3)

23b Si en otro tiempo humilló el país de Zabulón, y el país de Neftalí, en un futuro ensalzará el camino del mar, allende el Jordán, la comarca de los paganos.

Explicación.

8,1-4 Un nuevo hijo del profeta se convierte en oráculo vivo, siguiendo un proceso en tres etapas: anuncio en el templo, realización, explicación. Sólo con crecer, apresura el plazo, su  nombre anuncia la derrota del enemigo. Sus primeras palabras infantiles serán alegría del pueblo, canto de liberación.

8,5-10 La repetición del nombre de Emanuel en los versos 8 y 10 invitan a leer los dos oráculos unidos, como dos tiempos de un proceso, invasión y liberación. Fácilmente se aplican a la actitud del pueblo: por su temor ante Damasco y Efraín, han desencadenado la intervención asiria; pero Dios la hará fracasar.

8,5-8 Nueva versión, en imagen acuática, de la invasión (cfr. Jr 1,4). Tiene forma de juicio: denuncia el delito y anuncia la ejecución de la pena. Las "alas" no se aplican en hebreo a un  ejército; probablemente son las alas protectoras del Señor de la alianza, invocado con el nombre de Emanuel.

8,9-10 Invitación irónica, a preparar minuciosamente el fracaso, la derrota (cfr. Sal 2,2). "No se cumplirá": cfr. 14,24-27.

8,11-20 Dos piezas de confesión autobiográfica: en ambas se trata de la conducta del profeta, distanciada de la conducta del pueblo.

            En la primera Dios toma la iniciativa, en la segunda responde dócilmente el profeta. El pueblo busca remedios en alianzas políticas, en veneraciones pávidas, en consultas espiritistas; Isaías ha de confiar sólo en el Señor, de modo que su conducta sea ejemplar. El profeta entra en una etapa de soledad (Jr 15,17).

8,12-13 Se oponen alianzas humanas y santidad de Dios, temor a los hombres y temor al Señor.

8,14-15 Si no hay conversión, no vale invocar al Señor como "roca" inconmovible. La roca del asiento puede convertirse en roca del precipicio, y el pueblo se puede despeñar en lo que falsamente se apoya. Polaridad de Dios, arista de decisiones. Las "dos casas" son los dos reinos, también el del norte.

8,16-20 Texto difícil. Propongo una interpretación probable, basada en otros textos.

             Por culpa del pueblo, Dios "oculta su rostro" y niega su oráculo. Entonces el pueblo recurre a magos y adivinos (como Saúl en 1 Sm 28; Dt 18,10s), a ejemplo de otros pueblos. El profeta se burla de la pretensión (v.19). Mientras él no recibe un nuevo oráculo, conserva y sella su testimonio anterior para el futuro; entretanto, con sus hijos, se convierte en oráculo vivo, signo y portento. Y sigue esperando (Is 21,1-10; Hab 2,1-3).

8,21-23 Versos perturbados y difíciles de entender: falta el sujeto del verbo y el antecedente de "allí". Aceptamos la extrañeza y le buscamos sentido: es la visión de un desesperado que cruza la escena sin nombre. Son días de derrota y hambre; el personaje no acepta el castigo de Dios, antes se rebela como puede: maldiciendo al rey, que ha provocado la catástrofe, y a Dios, que no la ha detenido. Buscando arriba, encuentra una tiniebla angustiosa y envolvente; mirando a la tierra, se encuentra con su propia fatiga opresora. En el contexto actual, estos versos forman un fondo de tiniebla espesa en el que explotará la luz.

8,23b-9,6 Gran profecía de salvación. Si no nació como mesiánica, como tal fue trasmitida y recibida. El contexto histórico es la crisis bélica y el nacimiento del sucesor davídico.

              Incluyendo la introducción en prosa, el oráculo discurre en movimiento ternario.

a) Tres motivos de salvación: gloria tras la humillación, luz en la tiniebla, alegría colmada;

b) Explicación climática: porque termina la opresión, porque termina la guerra, porque ha nacido un niño;

c) Anunciación; nacimiento, nombre, destino futuro.

8,23b El horizonte abarca dos tribus septentrionales. El "camino del mar" une Egipto con Mesopotamia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario