viernes, 16 de octubre de 2015

ISAÍAS II. CAPÍTULO 46.

Contra los dioses de Babilonia (Dn 14)

461Se encorva Bel, se deploma Nebo;
sus imágenes las cargáis sobre bestias y acémilas,
y las estatuas que les cargan en andas
son una carga abrumadora;
2a una se encorvan y se desploman;
incapaces de librar al que los lleva,
ellos mismos marchan al destierro.
3Escuchadme, casa de Jacob,
resto de la casa de Israel,
con quien he cargado desde que nacisteis,
a quien he llevado
desde que salisteis de las entrañas:
4hasta vuestra vejez yo seré el mismo,
hasta las canas yo os sostendré;
yo lo he hecho, yo os seguiré llevando,
yo os sostendré y os libraré.
5¿A quién me compararéis, me igualaréis 
o me asemejaréis que se me pueda comparar?
6Sacan oro de la bolsa y pesan plata en la balanza;
asalarian un orfebre
que con ello fabrique un dios,
se postran y lo adoran.
7Se lo cargan a hombros, lo transportan;
donde lo ponen, allí se queda;
no se mueve de su sitio.
Por mucho que le griten, no responde,
no los salva del peligro.

Dios, dueño del futuro (Is 48,1-11)

8Recordadlo y meditadlo:
reflexionad, rebeldes,
9recordando el pasado predicho.
Yo soy Dios, y no hay otro;
no hay otro dios como yo.
10De antemano yo anuncio el futuro;
por adelantado,
lo que aún no ha sucedido.
Digo: "Mi designio se cumplirá,
mi voluntad la realizo".
11Llamo al buitre de oriente, de tierra lejana
al hombre de mi designio.
12Escuchadme, los valientes,
que os quedáis lejos de la victoria:
13Yo acerco mi victoria, no está lejos;
mi salvación no tardará;
traeré la salvación a Sión
y mi honor a Israel.

Explicación.

46,1-7; 8-13 Los desterrados en Babilonia están expuestos a dos tentaciones que los atenazan: por un lado la victoria aparente de los dioses ajenos, demostrada en la guerra y la política; por otro lado la impotencia o cansancio de su Dios. A las dos responde este texto, descalificando a los dioses paganos e invitando al pueblo a la esperanza.

46,1-7 Forman el eje semántico tres verbos: cargar, llevar, transportar. Los dioses no pueden cargar con el pueblo porque tienen que ser transportados en bestias de carga; son transportados en procesión, y lo serán, para salvarse, camino del destierro. En cambio el Señor ha cargado con su pueblo (Ex 19,4): desde que nació, como una nodriza (Nm 11) y hasta la vejez (Sal 71,9.18). El Señor no se cansa: 40,28-31.

46,1 Nebo es nombre, Bel (=Baal) es título. Recuérdese el episodio de Dagón que aparece en 1 Sm 5,3s.

46,7 No son esos dioses quienes dan la riqueza, sino que hace falta riquezas para fabricar tales dioses. Véase el desarrollo burlesco de la Carta de Jeremías.

46,8 El pueblo no acaba de creer, es decir, de esperar.

46,9-13 Mientras la consistencia de los ídolos es su peso e inercia, la del Señor es cumplir su palabra. Tiene un plan y designio cuyo contenido es salvación y victoria. Puede parecer que está lejos la ejecución y el ejecutor, pero no es así, porque el encargado se presentará con la rapidez del buitre.

46,12 "Valientes" o esforzados suena a título irónico. La versión griega ha leído "desanimados".

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