domingo, 1 de noviembre de 2015

ISAÍAS III. CAPÍTULO 56.

Fin del exclusivismo (Hch 8,26-40)

561Así dice el Señor:
Guardad el derecho, practicad la justicia,
que mi salvación está para llegar
y se va a revelar mi victoria.
2Dichoso el hombre que obra así,
dichoso el mortal que persevera en ello,
que guarda el sábado sin profanarlo
y guarda su mano de hacer cualquier mal.
3No diga el extranjero que se ha dado al Señor:
"El Señor me excluirá de su pueblo".
No diga el eunuco: "Yo soy un árbol seco".
4Porque así dice el Señor:
A los eunucos que guarden mis sábados,
que escojan lo que me agrada
y perseveren en mi alianza,
5les daré en mi casa y en mis murallas
un monumento y un nombre
mejores que hijos e hijas;
nombre eterno les daré que no se extinguirá.
6A los extranjeros que se hayan dado
al Señor, para servirlo,
para amar al Señor y ser sus servidores,
que guarden el sábado sin profanarlo
y perseveren en mi alianza,
7los traeré a mi Monte Santo,
los alegraré en mi casa de oración;
aceptaré sobre mi altar
sus holocaustos y sacrificios;
porque mi casa es casa de oración,
y a mi casa la llamarán todos los pueblos
Casa de Oración.
8Oráculo del Señor,
que reúne a los dispersos de Israel,
y reunirá otros a los ya reunidos.

Perros mudos

9Fieras salvajes, venid a comer;
fieras todas de la selva:
10que los guardianes están ciegos
y no se dan cuenta de nada,
son perros mudos incapaces de ladrar,
vigilantes tumbados, amigos de dormir,
11son perros con un hambre insaciable,
son pastores incapaces de comprender;
cada cual va por su camino
y a su ganancia, sin excepción.
12"¡Ea! Voy por vino, emborrachémonos de licor;
y mañana lo mismo que hoy,
hay provisión abundante".

Explicación.

56,1-8 Algo nuevo está por llegar: salvación (victoria) y justicia: hay que prepararse para recibirlo. ¿En qué consiste la novedad? En la apertura universal, indicada en la denominación "hombre, mortal" y especificada en dos categorías hasta ahora excluidas: el extranjero y el eunuco. En adelante y para todos bastará practicar la justicia y observar el sábado como signo de una nueva alianza (cfr. Ex 31,13.17). De la "separación" se pasa a la "incorporación". Este espíritu de apertura contrasta con la política exclusivista de Esdras y Nehemías: Esd 9,1-2; 10,1-17; Neh 10,31.

56,1 En cierto sentido, la salvación de 51,5 se ha diferido. La etapa se abre bajo el signo de la expectación.

56,2 La fórmula "dichoso", frecuente en salmos y sapienciales, es rara en los profetas: Is 30,18; 32,20.

56,3 La legislación de Dt 23,2-9 excluye de la comunidad cúltica a eunucos y extranjeros o hijos de extranjeros. El israelita se inserta en la comunidad por la generación y en ella perpetúa su nombre. El forastero se lamenta de no poder participar en el culto, el eunuco se lamenta de no dar fruto en esa comunidad (véanse Sal 1,3; 92,13-15).

56,4-5 Dicha legislación queda abolida: Dios transforma el "árbol seco" en "monumento imperecedero". Les da un nombre más valioso y duradero, no sometido a los azares de la generación humana.

56,6-7 Como "casa de oración", el templo está abierto a todo el mundo (Mt 21,13 par). Los extranjeros, una vez incorporados, podrán participar también en los sacrificios y otras ceremonias festivas del culto.

56,8 La abolición de la antigua ley suena en un oráculo del Señor. Tendrá fuerza expansiva, porque el mismo Señor seguirá atrayendo y reuniendo.

56,9-57,13 Después de lo anterior, nos parece dar un salto atrás. Denuncia de jefes indignos, como en 1,21-26, discurso contra la idolatría, como en 1,29s. ¿Se han disipado las esperanzas del visionario soñador y hace falta remontarse al viejo maestro, crítico y realista?, ¿ha sido un incentivo engañoso el pregón del heraldo? Indudablemente estos capítulos brotan de una situación nueva en la que renacen viejos problemas. Por otra parte, los versos precedentes exigían "practicar la justicia" y "escoger lo que Dios quiere". Es imposible reconstruir la situación concreta, aunque Ageo y Zacarías arrojen alguna luz. ¿Se dirige el profeta a los repatriados o también a los que permanecieron en Palestina?,  ¿entran ya en escena los sincréticos samaritanos? La identificación concreta es imposible y hemos de contentarnos con una descripción típica.

56,9-12 Por el tipo de delito, estamos cerca de Am 6,1-6: buena vida y despreocupación de los indefensos; también de loa ayes de 5,11-12.22-23. El brindes insaciable despierta ecos de Am 4,1 y más próximos de Is 22,13. La imagen pastoril, con sustitución de los pastores por perros, puede enlazar con Ez 34.

56,10 Israel es el rebaño de Dios, sus jefes son los guardianes y vigilantes, que deben descubrir el peligro y avisar (Ez 33 en imagen de centinela).

56,11 La codicia es su vicio capital, que vicia la justicia: Jr 6,13; 8,10; 22,17; Ez 22, 13.27.

56,12 Cita o imitación de un canto de brindis. Recuérdense la visión irónica de Prov 23,29-35 y la trágica de Is 28,7s.

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