domingo, 1 de noviembre de 2015

ISAÍAS III. CAPÍTULO 66.

El culto auténtico (Jr 7; Sal 50)

661Así dice el Señor>:
El cielo es mi trono,
la tierra, el estrado de mis pies:
¿Qué templo podréis construirme
o qué lugar para mi descanso?
2Todo esto lo hicieron mis manos,
y existió todo esto -oráculo del Señor-.
Pero en ése pondré mis ojos:
en el humilde y en el abatido
que se estremece ante mis palabras.
3Hay quien inmola un toro,
y es como si matara a un hombre;
hay quien sacrifica una oveja,
y es como si desnucara un perro;
hay quien trae una ofrenda,
y es como si fuera sangre de puerco;
hay quien inciensa invocando,
y es como si bendijera a un ídolo.
Todos ellos eligieron su camino
y escogieron sus abominaciones,
4pues yo también elegiré sus castigos
y les mandaré lo que más temen;
porque llamé, y nadie contestó;
hablé, y no escucharon;
hicieron lo que no me agrada,
escogieron lo que no quería.

Juicio

5Oíd la palabra del Señor,
los que os estremecéis ante sus palabras:
Dicen vuestros hermanos, los que os detestan,
los que os rechazan por mi nombre:
"Que el Señor muestre su gloria,
y disfrutemos de vuestra alegría".
Pues serán confundidos ellos.
6Una voz atruena en la ciudad,
una voz en el templo:
es la voz del Señor,
que paga su merecido a sus enemigos.

Un pueblo renace (Is 54,1-10)

7Antes de los espasmos dio a luz,
antes que le llegaran los dolores
ha dado vida a un varón:
8¿Quién ha oído tal cosa
o quién ha visto algo semejante?
¿Se engendra todo un país en un solo día,
se da luz a un pueblo de una sola vez?
Apenas sintió los espasmos,
Sión dio a luz a sus hijos.
9Abro yo la matriz, ¿y no haré que dé a luz?
-dice el Señor-.
Yo, que hago dar a luz,
¿la voy a cerrar? -dice tu Dios-.
10Festejad a Jerusalén,
gozad con ella, todos los que la amáis;
alegraos de su alegría
los que por ella llevasteis luto;
11mamaréis a sus pechos
y os saciaréis de sus consuelos,
y apuraréis las delicias
de sus ubres abundantes.
12Porque así dice el Señor:
Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz;
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.
Mamaréis, os llevarán en brazos,
y sobre las rodillas os acariciarán;
13como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo.
14Al verlo se alegrará vuestro corazón
y vuestros huesos florecerán como un prado;
la mano del Señor se manifestará a sus siervos,
y su cólera, a sus enemigos.

Juicio de los pueblos (Jl 4,1-8)

15Porque el Señor llegará con fuego
y sus carros como torbellino,
para desfogar con furor su ira
y su indignación con llamas.
16Porque el Señor va a juzgar
con su fuego y con su espada
a todo mortal:
serán muchas las víctimas del Señor.
17Los que se consagran y purifican
para entrar en los jardines
tras uno que ocupa el centro,
los que comen carne de puerco y reptiles y ratas,
sus obras y sus planes perecerán juntos
-oráculo del Señor-.

Reunión de todos los pueblos (Is 2,2-5)

18Pero yo vendré para reunir
a las naciones de toda lengua:
vendrán para ver mi gloria;
19les daré una señal, y de entre ellos despacharé
supervivientes a las naciones:
a Tarsis, Etiopía, Libia, Masac, Tubal y Grecia;
a las costas lejanas,
que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria,
y anunciarán mi gloria a las naciones.
20Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor,
traerán a todos vuestros hermanos
a caballo y en carros y en literas,
en mulos y dromedarios,
hasta mi Monte Santo de Jerusalén
-dice el Señor-,
como los israelitas traen la ofrenda
en una vasija pura
al templo del Señor.
21De entre ellos escogeré sacerdotes
y levitas -dice el Señor-.
22Como el cielo nuevo y la tierra nueva,
que voy a hacer, durarán ante mí
-oráculo del Señor-,
así durará vuestra estirpe y vuestro nombre.
23Cada luna nueva y cada sábado
vendrá todo mortal a postrarse
ante mí -dice el Señor.
24Y al salir verán los cadáveres
de los que se rebelaron contra mí:
su gusano no muere, su fuego no se apaga,
y serán el horror de todos los mortales.

Explicación.

66,1-6 Sentencia contra el culto perverso y juicio de separación. El culto incluye: templo, sacrificios, aceptación divina.

66,1 El templo está relativizado: como en 1 Re 8,27 o Jr 7; contra la exaltación de Cr. Citado en Mt 5,34-35; Hch 7,49-50. No vale alegar el templo como mérito o derecho frente a Dios.

66,2 El texto dice "y existió", como eco adaptado de Gtn 1; el griego cambia: "y es mío". La versión hebrea mira hacia atrás: en su comparación ¿qué puede construir el hombre? La versión griega puede mirar adelante: "es mío, y elijo a quien quiero". (Ex 19,5).

       Afligidos: 51,21; 54,11; 58,7; es el pueblo en Sof 3,12. "Se estremecen": sugiere la observancia "meticulosa" (de metus) de los mandamientos.

66,3a Los reos alegan sus sacrificios y el Señor los descalifica; según la técnica de 1,12-15. El estilo es elíptico, de participios yuxtapuestos, al modo sapiencial (Prov 30, 11-14). Denuncia el sincretismo religioso o un culto falsificado.

66,3b-4a El castigo responde al delito.

66,5 ¿Quiénes son esos hermanos rencorosos y burlones que echan en cara promesas no cumplidas, en tono de súplica devota? Podrían ser los samaritanos de que hablan Esd y Neh; o grupos judíos influyentes (cfr. Mal 3,14s).

66,6 Los malos hermanos pedían irónicamente ver: pues les tocará oír; pedían el cumplimento de promesas, verán el cumplimiento de una amenaza (Jr 25,30).

66,7-14 Sin transición, se presenta el segundo cuadro de restauración (el primero en 65,17-25). Montado sobre una escena doméstica, consigue una contagiosa intensidad de sentimiento. Una madre, antes de lo esperado, da a luz; los vecinos y los demás hijos la felicitan; ella da el pecho; el marido le trae regalos y acaricia a las criaturas. El gozo es como savia que los hace crecer. Al llegar de improviso el gozo, todo son preguntas de sorpresa alborozada. El tema de la fecundidad, apuntado en 54,1, alcanza aquí su expresión culminante. Es una maravilla este nacer simultáneo de todo un pueblo, cuando tan trabajoso fue el nacimiento de los doce padres de las tribus (Gn 30) y uno costó la vida a la madre (Gn 35,16-21). Aquí todo es fácil, rápido, abundante.

66,9 En contraste véase Os 13,13.

66,1 Véase 60,16.

66,12 Paz: consuena con el nombre de la ciudad; véase Sal 122.

66,15-22 La última sección del libro es desconcertante a una primera lectura. No es central ni sobresaliente en el conjunto. Pero tiene algunos signos estilísticos y temáticos que orientan su comprensión. Primero, las inclusiones de los términos "venir, fuego y todo mortal". Venir es motivo conductor, que se repite seis veces: el Señor, 15a.18a, las naciones, 18b-20a, los israelitas, 20b, todo mortal, 23b. Ésos son los grupos que intervienen. El juicio de separación se concentra en los términos repetidos y bifurcados "puro y santo/consagrado", para bien y para mal.

             Se puede ensayar una reordenación por etapas:

             a) Monte y templo, en torno los repatriados; el Señor viene a juzgar.

             b) Escoge y despacha misioneros que pregonen su gloria e inviten a los paganos a contemplarla.

             c) Acuden las naciones trayendo a los hermanos dispersos.

             d) Se celebra el juicio: condena, ejecución por la espada, los cadáveres son arrojados al fuego, fuera de la ciudad santa.

             e) El Señor escoge sacerdotes, asegura la continuidad del pueblo; los demás acuden periódicamente a rendir homenaje.

66,15 Iría bien detrás de 66,6. El fuego primero es teofánico, después es instrumento de castigo (cfr. Dn 8,9s).

66,16 Reminiscencia de Jr 25,30-33.

66,17 No entendemos la alusión "detrás de uno, en medio": ¿algún ministro del culto?

66,19 La lista de naciones puede compararse con la de 11,11; en la presente puede haber influido Ezequiel 27,38 y 39.

66,20 Compárese con la peregrinación de 2,2-5. Continúa y cierra la serie de 43,6s; 49,22s; 60,4.9.

66,21 Véase 61,5s: los extranjeros prestan servicio, el pueblo es sacerdotal.

66,22 La expresión es ambigua: "durar en la presencia" o "estar al servicio". Las dos cosas se pueden decir de cielo, tierra y estirpe, no del nombre. Es posible que el autor haya juzgado con la ambivalencia.

66,23 En esta nueva creación, ordenada cúlticamente, habrá meses y semanas (al revés que en 60,19s); compárese con Zac 14,16. El tema del "sábado" inauguraba la nueva era en 56,2-6.

66,24 Terminado el acto de vasallaje, que les asegura la vida, los peregrinos salen, porque no se quedan a vivir en Jerusalén. Y al salir, contemplan los cadáveres de los rebeldes ejecutados (compárese con Ex 14,30 y 2 Re 19,35). La yuxtaposición de gusanos y fuego relativiza las imágenes; no les cambia la función la cita de Mc 9,48. Además, no se habla de vivos que sufren, sino de cadáveres que se queman.

         La tradición hebrea repite el v.23 detrás del 24 para terminar en tonalidad mayor.

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