viernes, 1 de enero de 2016

EZEQUIEL. CAPÍTULO 10.

La gloria se marcha (1 Sm 4,22)

101(En la plataforma que estaba sobre la cabeza de los querubines vi una especie de zafiro, en forma de trono, que sobresalía)*.
2El Señor dijo al hombre vestido de lino:
-Métete debajo de la carroza (bajo el querubín), recoge una ambuesta de brasas de entre los querubines y espárcelas por la ciudad.
Y vi que se metió.
3Al entrar este hombre, los querubines se encontraban al sur del templo (y la nube llenaba el atrio interior).
4La gloria del Señor se remontó sobre los querubines y se colocó en el umbral del templo; la nube llenó el templo y el resplandor de la gloria del Señor llenó el atrio.
5(El rumor de las alas de los querubines llegó hasta el atrio exterior: era como la voz del Todopoderoso cuando habla).
6(El hombre vestido de lino, al recibir la orden de recoger fuego de debajo de la carroza, entre los querubines, se colocó al lado de una rueda).
7(El querubín) alargó la mano (entre los querubines) hacia el fuego que estaba entre los querubines (lo recogió y se lo echó en el cuenco de las manos al hombre vestido de lino); él lo recogió y se marchó.
8(A los querubines les asomaban por debajo de las alas una especie de brazos humanos).
9[Y vi cuatro ruedas al lado de los querubines, una al lado de cada uno. El aspecto de las ruedas era como el brillo del crisólito. 10Las cuatro tenían la misma apariencia. Su hechura era como si una rueda estuviese encajada dentro de la otra, 11para poder rodar en las cuatro direcciones sin tener que girar al rodar, pues ya de antemano estaban orientadas en la dirección en que rodaban. (No se volvían al avanzar). 12La circunferencia de las cuatro llantas estaba llenas de ojos.
13Oí que a las ruedas las llamaban La Carroza. 
14Cada uno tenía cuatro caras: de querubín, de hombre, de león y de águila. 15(los querubines se elevaron). Estos eran los seres vivientes que yo había visto a orillas del río Quebar.
16Al caminar los querubines, avanzaban a su lado las ruedas. Las ruedas no se apartaban de su lado, ni siquiera cuando los querubines levantaban las alas para remontarse del suelo. 17Se detenían cuando se detenían ellos y junto con ellos se elevaban, porque llevaban el espíritu de los seres vivientes].
18Luego la gloria del Señor salió levantándose del umbral del templo y se colocó sobre los querubines. 19Vi a los querubines levantar las alas, remontarse del suelo (sin separarse de las ruedas) y salir. Y se detuvo junto a la puerta oriental de la casa del Señor; mientras tanto, la gloria del Dios de Israel sobresalía por encima de ellos.
20Eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel a orillas del río Quebar, y me di cuenta de que eran querubines. 21Tenían cuatro rostros y cuatro alas cada uno, y una especie de brazos humanos debajo de las alas, 22su fisonomía era la de los otros que yo había contemplado a orillas del río Quebar. Caminaban de frente.

Explicación.

10,1-22 Este capítulo es el más complicado del libro, uno de los más difíciles del AT. A grandes rasgos reconstruimos así su génesis. Ezequiel tuvo una visión de la Gloria de Dios en movimiento, abandonando el templo y el país. La redactó concisamente (texto en cursiva). Su visión desencadenó dos líneas de especulación: ¿qué ha sido del arca?, ¿qué figura tiene la Gloria? A la primera pregunta intentaron responder algunos discípulos más próximos al sacerdote profeta; a la segunda, una serie de teólogos especulativos (entre corchetes o en paréntesis las adiciones).

Texto de Ezequiel. El Señor da una última orden al escribano para que proceda al incendio de la ciudad con fuego del templo. Lo ejecuta; pero no se describe la ejecución fuera del templo, porque Ezequiel no sale a ver. Entretanto la Gloria se levanta, sale del templo y de la ciudad.

El fuego representa el castigo escatológico o definitivo, porque no se apaga hasta consumir el combustible: el ejemplo clásico es Sodoma y Gomorra; también los rebeldes de Nm 16 etc. Jerusalén fue incendiada: 2 Re 25,9; Lam 2,3s; 4,11.

La Gloria sigue una trayectoria lineal y desaparece en pocas etapas. Teóricamente se encuentra en el camarín o debir. Deja el camarín, atraviesa la nave y se detiene en el vestíbulo, atraviesa el patio central y se detiene en la puerta oriental del templo; atraviesa parte de la ciudad, el torrente Cedrón, y se detiene en el monte de los Olivos. Desaparece. Ezequiel ve parte de la trayectoria y completa lo que no se ve con lo que sabe como sacerdote. Sin la presencia del Señor, el templo ya no es templo, es un edificio profano.

10,1 Verso de enlace con el capítulo primero.

10,2 Entra hasta el lugar donde se conserva el fuego sagrado: Lv 16,13; Is 6,6.

10,4 Los "querubines" colocados sobre la placa de oro del arca: Ex 25,18-20. La "nube" es señal de la presencia encubierta del Señor: Ex 19,9; 24,16; 33,9-10 etc. El atrio es el lugar de reunión del pueblo, y en él se encuentra el altar de los holocaustos.

Interpretaciones. La primera identifica la plataforma de la visión de Ezequiel con la carroza procesional del arca. De carrozas para el ajuar habla 1 Re 7,27-33; la carroza terrestre del culto responde a la celeste de Dios: Sal 104,3 y 18,11. Mencionan procesiones: 1 Sm 6 y 2 Sm 6; aluden a ellas: Sal 24; 47,6; 68,25-28. Este autor supone que la carroza estaba esperando en el atrio y que en ella se monta la Gloria al salir de la nave. Otras adiciones persiguen fines particulares: las manos del querubín, para alargar los carbones; las ruedas con su mecanismo y animación; las cuatro caras de los vivientes.

10,5 Véase Sal 29.

10,12 "Ojos" o destellos luminosos.

10,14-15 Ezequiel vio a los "vivientes" en figura humana con alas. Al identificarlos con "querubines", se les asignó una figura cuadrimorfa. Y, como la palabra hebrea panim significa rostro o aspecto, otro autor ha inventado los cuatro rostros orientados a los cuatro vientos; otro autor tardío ha asignado un aspecto a cada uno, y esta visión se ha impuesto en nuestra iconografía religiosa de los cuatro evangelistas.

El texto que hoy leemos conserva huellas de la indecisión de dichas figuras. En la traducción hemos limado asperezas sintácticas que delatan la manipulación sucesiva y que ayudan para la reconstrucción.



No hay comentarios:

Publicar un comentario