viernes, 1 de enero de 2016

EZEQUIEL. CAPÍTULO 13.

Falsos profetas y brujas (Dt 18,9-22; Miq 2,6-7; 3,5-8; Jr 23)

131Me dirigió la palabra el Señor:
2-Hijo de Adán, profetiza contra los profetas de Israel, profetiza diciéndoles: Escuchad la palabra del Señor. 3Esto dice el Señor:
¡Ay de los profetas mentecatos
que se inventan profecías,
cosas que nunca vieron,
siguiendo su inspiración!
4(Como raposos entre ruinas
son tus profetas, Israel).
5No acudisteis a la brecha ni levantasteis cerca
en torno a la casa de Israel,
para que resistiera en la batalla,
el día del Señor.
6Visionarios falsos, adivinos de embustes,
que decíais "oráculo del Señor"
cuando el Señor no os enviaba,
esperando que cumpliera su palabra.
7Vosotros habéis visto visiones vanas
y habéis pronunciado oráculos falsos
diciendo "oráculo del Señor",
cuando el Señor no hablaba.
8Por tanto, esto dice el Señor:
Por haber dicho mentiras y haber visto engaños,
por eso aquí estoy contra vosotros
-oráculo del Señor-.
9Extenderé mi mano contra los profetas
visionarios falsos y adivinos de embustes;
no tomarán parte en el consejo de mi pueblo,
ni serán inscritos en el censo
de la casa de Israel,
ni entrarán en la tierra de Israel,
y sabréis que yo soy el Señor.
10Sí, porque habéis extraviado,
a mi pueblo, anunciando paz
cuando no había paz,
y mientras ellos construían la tapia
vosotros la ibais enluciendo.
11(Diles a los enlucidores:
Vendrá una lluvia torrencial, caerá pedrisco,
se desencadenará un vendaval).
12Cuando la pared se derrumbe, os dirán:
"¿Qué fue del enlucido que echasteis?".
13Por tanto, esto dice el Señor:
Con furia desencadenaré un vendaval,
una lluvia torrencial mandaré con ira,
y pedrisco, en el colmo de mi furia.
14Derribaré la pared que enlucisteis,
la tiraré al suelo,
quedarán al desnudo sus cimientos;
se desplomará y pereceréis debajo,
y sabréis que yo soy el Señor.
15(Cuando agote mi cólera en el muro
y en los que lo enlucieron:
16de los profetas de Israel
que profetizaban para Jerusalén,
que tenían para ella visiones de paz,
cuando no había paz?" -oráculo del Señor-).
17Tú, hijo de Adán, encárate con tus paisanas,
metidas a profetisas por su cuenta, y profetiza contra ellas diciéndoles:
18Esto dice el Señor: ¡Ay de las que cosen
lazos en las muñecas y hacen capillos
de todos los tamaños para cazar a la gente!
Cazáis a mis paisanos,
para medrar vosotras.
19Me profanáis ante mi pueblo
por un puñado de cebada
y un mendrugo de pan,
destinado a la muerte
al que no tenía que morir,
y a la vida al que no tenía que vivir;
embaucáis de este modo a mi pueblo,
que hace caso de vuestros embustes.
20Por tanto, esto dice el Señor:
Aquí estoy yo contra los lazos
con que cazáis a la gente al vuelo;
se los arrancaré de los brazos
a la gente que vosotras cazáis,
y los soltaré para que vuelen.
21Rasgaré vuestros capillos
y libraré a mi pueblo de vuestras manos;
no volverán a ser presa de vuestras manos, 
y sabréis que yo soy el Señor.
22Porque habéis afligido con embustes al justo,
sin que yo lo afligiera,
porque habéis dado apoyo al malvado,
para que no se convirtiera
de su mala conducta
y pudiera conservar la vida;
23por tanto, no volveréis a ver falsedades
ni a vaticinar embustes, libraré a mi pueblo
de vuestras manos,
y sabréis que yo soy el Señor.

Explicación.

13,1-16 En el momento en que Dios comunica su palabra al profeta, nace el peligro de los falsos profetas. Según Dt 18, todas las prácticas de magia y adivinación quedan abolidas en Israel; a cambio de ello, el Señor promete enviar profetas de su palabra. Pero, como la presencia dominadora del Señor no consiguió desbancar del todo a los ídolos, así la resonancia auténtica de la palabra de Dios no desbancó del todo la adivinación, antes le prestó las formas de la profecía verdadera.

Falso profeta puede ser el que se nombra a sí mismo y también el que abusa de su oficio para lanzar mensajes inventados; el que por interés personal halaga y engaña a los oyentes. El problema de los falsos profetas acompaña la historia de la monarquía y entorpece la actividad de los profetas auténticos: 1 Re 18; 22; Miq 2,6-11; 3,5-8; Is 9,14; 30,10; Sof 3,4. En tiempos de crisis y de calamidades proliferan los falsos profetas: la gente está dispuesta a creer lo que confirma sus deseos o esperanzas, lo que disimula la realidad de fuera o de la conciencia. De esta época tenemos los testimonios de Jeremías: 5,31; 6,13; 14,14; 23,9-40; 27,9-22; 28; 29,8s.23.

13,2 También los falsos profetas emplean la fórmula oficial "esto dice el Señor"; ahora tienen que escucharla dirigida a ellos.

13,3 Dos juegos de palabras. Uno de "profetas" con "mentecatos": nebi´im -nebalim. Otro con el término espíritu: de Dios o de ellos.

13,4 En las ruinas encuentran infinitos y maravillosos escondrijos las zorras, son su reino ideal para hacer salidas y esconderse; de modo semejante, las ruinas materiales y espirituales del pueblo son reino ideal de falsos profetas. En la cultura bíblica la zorra es animal despreciable y perjudicial; no aparece como emblema de falsedad. El verso es sospechoso.

13,5 "Ponerse a la brecha" es imagen militar de la mediación salvadora del profeta: Sal 106,23. Si la amenaza viene del Señor, como castigo del pecado, la tarea del profeta será convertir a Dios a la misericordia, convertir al pueblo a la penitencia.

13,6 A tanto llega su presunción, que caen víctimas de sus engaños: inventan profecías y esperan que Dios las cumpla.

13,8 El Señor a quien aguardan vendrá: no para cumplir sus fantasías, sino para enfrentarse con ellos. Lo han desafiado y acepta el reto.

13.9 La pena es excomunión o exclusión de la comunidad elegida. Sobre el "censo": Jr 22,30; Nm 1-4.

13,10 Cita de Jr 6,14; 8,11.

13,10-16 Los versos 10.13.14 articulan este nuevo oráculo en pecado -castigo - reconocimiento. Los versos 11 y 15s parecen adición reiterativa. Una misma comparación liga las partes: la gente construye ilusiones, los profetas las bendicen con palabras de Dios; levanta defensas inconsistentes, los profetas las decoran. El castigo es coherente y tendrá figura de teofanía (cfr. Jos 10 y Jue 5).

13,13 Véanse Is 28,2.17; Jr 23,19.

13,14 El hebreo tapel significa también necedad y consuena con desplomarse napal. También consuena cimiento con plan: yesod - sod.

13,16 La última palabra, con inclusión, es "no había paz".

13,17-23 La segunda parte del capítulo se ocupa de un fenómeno paralelo: una forma de adivinación practicada por mujeres. Repite el esquema de desarrollo de la primera parte: Ay - por tanto - y sabréis; porque - por tanto - y sabréis.

Esas mujeres son hechiceras o adivinas menores, muertas de hambre y hartas de pretensiones. Si al menos fueran inofensivas... Pero el daño que hacen prueba la credulidad insensata de un pueblo desesperado.

13,18 No conocemos la forma exacta y el alcance de estas prácticas mágicas; podemos imaginarlas apelando a datos de etnología comparada. El profeta ironiza presentando lazos y capuchas como instrumentos de caza: de una fructífera caza humana.

13,19 Al apelar a fuerzas ocultas para disponer de vida y muerte (Is 28,15-19), las hechiceras profanan al Señor de la vida. Su actividad esconde un juego fatal: engañando con falsas promesas a los hombres, los apartan del Señor y los empujan a la muerte como castigo merecido; con lo cual se ganan la vida, cuando merecían la muerte. También el pueblo es culpable, pues paga por escuchar lo que desea oír.

13,20-21 Continúa la imagen cinegética: Dios quiere librar a las víctimas incautas de las hechiceras.

13,20 Sal 124,7.

13,22-23 La bina justos y malvados debe corresponder a vida y muerte. Las hechiceras perturban la correspondencia, confirmando al malvado y turbando al inocente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario