viernes, 1 de enero de 2016

EZEQUIEL. CAPÍTULO 15.

La vid inútil (Is 5,1-7; Os 10,1-8)

151Me dirigió la palabra el Señor:
2-Hijo de Adán, ¿en qué gana la vid
a los demás arbustos silvestres?
3¿Sacan de ella madera para cualquier labor?
¿Sacan acaso clavos para colgar la vajilla?
4Si la echan a la lumbre para cebarla,
y el fuego le devora las puntas
y el centro se quema, ¿para qué labor valdrá?
5Si cuando estaba entera
no hacía ningún avío,
cuando la queme el fuego y la devore
sacarán de ella menor partido.
6Por tanto, esto dice el Señor:
Igual que el leño de la vid silvestre
que eché a la lumbre para cebarla,
así echaré a los habitantes de Jerusalén
7me encaré con ellos:
¿escaparon del fuego?, pues el fuego los devorará,
y sabrán que yo soy el Señor
cuando me enfrente con ellos.
8Convertiré su tierra en yermo
por los delitos que han cometido
-oráculo del Señor-.

Explicación.

15,1-8 Si la vid es título de fertilidad de Canaán (Nm 13), la imagen de la vid es título de nobleza de Israel: Os 10,1; Is 5,1; Jr 2,21; Sal 80. De la conciencia de pueblo escogido se pasa al pensamiento de pueblo privilegiado, a la idea de pueblo superior. Quien escoge, escoge lo mejor: Dios ha escogido al pueblo que más lo merecía. De las plantas, la vid; de los pueblos, Israel. Contra semejante pretensión predica Dt 7,6s y 9,4-7; Ezequiel lanza su ataque en forma de alegoría, desarrollada con insistencia retórica y con juegos de palabra ingeniosos.

15,2 Puede recordarse el apólogo de Yotán: Jue 9,7-15.

15,4 Las puntas son Israel y Judá, el centro es Jerusalén.

15,6-7 La aplicación supone que ha sucedido ya el primer ataque a Jerusalén y anuncia el definitivo.

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