viernes, 1 de enero de 2016

EZEQUIEL. CAPÍTULO 34.

Los pastores de Israel (Jr 23,1-8; Sal 23; Jn 10)


341Me dirigió la palabra el Señor:

2-Hijo de Adán, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza diciéndoles: ¡Pastores!, esto dice el Señor:
¡Ay de los pastores de Israel
que se apacientan a sí mismos!
¿No son las ovejas lo que tienen
que apacentar los pastores?
3Os coméis su enjundia, os vestís con su lana;
matáis las más gordas,
y las ovejas no las apacentáis.
4No fortalecéis a las débiles,
ni curáis a las enfermas,
ni vendáis a las heridas;
no recogéis las descarriadas,
ni buscáis las perdidas
y maltratáis brutalmente a las fuertes.
5Al no tener pastor, se desperdigaron
y fueron pasto de las fieras salvajes.
6Mis ovejas se desperdigaron
y vagaron sin rumbo
por montes y altos cerros;
mis ovejas se dispersaron por toda la tierra,
sin que nadie la buscase siguiendo su rastro.
7Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor:
8¡Lo juro por mi vida! -oráculo del Señor-.
Mis ovejas fueron presa,
mis ovejas fueron pasto
de las fieras salvajes, por falta de pastor;
pues mis pastores no cuidaban mi rebaño,
los pastores se apacentaban a si mismos
y mi rebaño no lo apacentaban.
9Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor:
10Esto dice el Señor:
Me voy a enfrentar con los pastores:
les reclamaré mis ovejas,
los quitaré de pastores de mis ovejas
para que dejen de apacentarse
a sí mismos, los pastores;
libraré a mis ovejas de sus fauces,
para que no sean su manjar.
11Así dice el Señor:
Yo mismo en persona buscaré mis ovejas
siguiendo su rastro.
12Como sigue el pastor el rastro de su rebaño
cuando las ovejas se le dispersan,
así seguiré yo el rastro de mis ovejas
y las libraré sacándolas
de todos los lugares
por donde se desperdigaron
un día de oscuridad y nubarrones.
13Los sacaré de entre los pueblos,
los congregaré de los países,
los traeré a su tierra, os apacentaré
en los montes de Israel, en las cañadas
y en los poblados del país.
14Los apacentaré en ricos pastizales,
tendrán sus prados
en los montes más altos de Israel;
allí se recostarán en fértiles dehesas
y pastarán pastos jugosos
en los montes de Israel.
15Yo mismo apacentaré mis ovejas,
yo mismo las haré sestear
-oráculo del Señor-.
16Buscaré las ovejas perdidas,
recogeré las descarriadas; 
vendaré a las heridas,
curaré a las enfermas:
a las gordas y fuertes las guardaré
y las apacentaré como es debido.
17Y a vosotras, mis ovejas, esto dice el Señor:
Voy a juzgar el pleito de mis ovejas:
¡carneros y machos cabríos!
18¿No os basta pacer el mejor pasto,
que holláis con las pezuñas
el resto del pastizal?
¿Ni beber el agua clara,
que enturbiáis la restante con las pezuñas?
19Y luego mis ovejas tienen que pacer
lo que hollaron vuestras pezuñas
y tienen que beber
lo que vuestras pezuñas enturbiaron.
20Por eso, así les dice el Señor:
Yo mismo juzgaré el pleito
de las reses flacas y las gordas.
21Porque embestís de soslayo, con la espaldilla,
y acorneáis a las débiles,
hasta desperdigarlas en desbandada,
22yo salvaré a mis ovejas
y no volverán a ser botín;
yo juzgaré el pleito de mis ovejas.
23Les daré un pastor único
que las pastoree: mi siervo David:
él las apacentará, él será su pastor.
24Yo, el Señor, seré su Dios,
y mi siervo David, príncipe en medio de ellos.
Yo, el Señor, lo he dicho.
25Haré con ellos alianza de paz:
descastaré de la tierra
los animales dañinos;
acamparán seguros en la estepa,
dormirán en los bosques.
26Ellos y mi colina toda a la redonda
serán una bendición:
enviaré lluvias a su tiempo,
una bendición de lluvias.
27El árbol silvestre dará su fruto
y la tierra dará su cosecha,
y ellos estarán seguros en su territorio.
Sabrán que  yo soy el Señor
cuando haga saltar las coyundas de su yugo
y los libre del poder de los tiranos.
28No volverán a ser botín de las naciones
ni los devorarán las fieras salvajes;
vivirán seguros, sin sobresaltos.
29Les daré un plantío famoso:
no volverá a haber
muertos de hambre en el país
ni tendrán que soportar
la burla de los pueblos.
30Y sabrán que yo, el Señor su Dios,
estoy con ellos, y ellos son mi pueblo,
la casa de Israel -oráculo del Señor-.
31[Y vosotros sois mis ovejas,
ovejas de mi rebaño, y yo soy vuestro Dios
-oráculo del Señor-].


EXPLICACIÓN.


34,1-2 Ezequiel ha tratado de la responsabilidad de generaciones e individuos, pero no niega la responsabilidad de los dirigentes. La del profeta ha quedado bien clara en la parábola del centinela; ahora toca la vez a los jefes del pueblo vistos en imagen de pastores. La imagen es tradicional y se apoya principalmente en la figura de David. Hay que leer este capítulo en paralelismo con Jr 23.

Al esquema clásico de juicio, denuncia del delito y anuncio de la pena, añade magníficas promesas para las víctimas. La imagen está tratada con riqueza de particulares, el esquema se ramifica con libertad frondosa, sin dañar la coherencia. Teniendo en cuenta fórmulas de transición, "por eso así dice Yhwh" y de reconocimiento, voy a esquematizar con cierta amplitud el movimiento del oráculo:

34,2-4 ¡Ay!, denuncia del delito, en segunda persona:
34,5-6 consecuencias: las víctimas
34,7-8 Por eso, escuchad la palabra del Señor: recapitula el delito
34,9 Por eso, escuchad la palabra del Señor
34,10 así dice Yhwh: castigo: serán depuestos; tercera persona
34,11-16 así dice Yhwh: seré yo el pastor; 1ª pers.
34,17 Así dice Yhwh: anuncia el pleito y juicio del rebaño
34,18 denuncia del delito, en segunda pers.
34,19 consecuencias: las víctimas
34,20 Por eso, así dice Yhwh: yo juzgaré el pleito
34,21 delito de los culpables, segunda per.
34,22 salvación de las vícitmas, yo juzgaré el pleito
34,23                David
34,25                                     alianza
34,26                                     bendiciones
34,27 y sabrán
34,28-29                                paz y bienestar
34,30 y sabrán                       fórmula de alianza

El esquema nos muestra que, por razones formales, era innecesario (7-8), Nos permite apreciar la articulación en tres partes: juicio entre pastores y rebaño (2-16); juicio entre explotadores y víctimas dentro del rebaño (17-22); futura restauración, sin imagen.

La raíz pasc. atraviesa y unifica los versos 2-23: pacer, apacentar, pastos, pastizales, pastor.

34,5-6 La dispersión primero es local, dentro del territorio; después se extiende como destierro o diáspora.

34,11-16 El Señor cumple personalmente las tareas de pastor en un momento crítico para el rebaño. En las etapas de esta acción se puede descubrir el esquema clásico del éxodo transportado a la vuelta del destierro: reunir - sacar - llevar; llegadas a la tierra, terminan los cuidados extraordinarios y comienzan las tareas ordinarias del pastor, supliendo lo que no hicieron los malos pastores. Aun en el destierro se siguen llamando "mis ovejas" (catorce veces).

34,17 Ya no se trata de los pastores, sino de individuos del gran rebaño: carneros y machos cabríos desempeñan el papel de malos.

34,23-24 Reconstituido el rebaño auténtico del Señor, llega el momento de nombrar un nuevo pastor. Se llamará David, como el primero; no será uno más en la línea dinástica, sino de algún modo el definitivo. Será uno solo para todo el rebaño, sin división de reinos. Llevará el título de príncipe, que se remonta a la época premonárquica; y también de "siervo del Señor", como tantos ilustres elegidos. Tendrá un puesto especial en la alianza renovada. Hay que relacionar estos versos con 1 Sm 7; Is 9,1-6; Jr 23,5s; 30,9s; Os 3,5. Textos que en su origen o en lectura posterior tuvieron sentido mesiánico.

34,25-29 El cuadro de la alianza renovada es una selección de bendiciones que se leen en Lv 26; Dt 28 y dispersas por otros libros. La mitad son supresión de males: fieras y hambre, opresión, saqueo y burla; la mitad son bienes: lluvia, cosechas, seguridad. Pueden compararse con Is 11,1-10 y 32,15-20.

34,29 Véase Is 60,21.

34,31 Una mano posterior ha añadido una explicación innecesaria, la identificación del rebaño con la Casa de Israel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario