viernes, 1 de enero de 2016

EZEQUIEL. CAPÍTULO 5.

51Y tú, hijo de Adán, agarra una cuchilla afilada, agarra una navaja barbera y pasátela por la cabeza y la barba. Después agarra una balanza y haz porciones.
2Un tercio lo quemarás en la lumbre en medio de la ciudad (cuando termine el asedio), un tercio lo sacudirás con la espada (en torno a la ciudad), un tercio lo esparcirás al viento (y los perseguirá con la espada desnuda).
3Recogerás unos cuantos pelos y los meterás en el dobladillo del manto; 4de éstos apartarás algunos y los echarás al fuego, y dejarás que se quemen.
5Dirás a la casa de Israel: Esto dice el Señor:
Se trata de Jerusalén:
la puse en el centro de los pueblos,
rodeada de países,
6y se rebeló contra mis leyes y mandatos
pecando más que otros pueblos,
más que los países vecinos.
Porque rechazaron mis mandatos
y no siguieron mis leyes,
7por eso así dice el Señor:
Porque fuisteis más rebeldes
que los pueblos vecinos,
porque no seguisteis mis leyes
ni cumplisteis mis mandatos,
ni obrasteis como es costumbre
de los pueblos vecinos;
8por eso así dice el Señor:
Aquí estoy contra ti para hacer justicia en ti
a la vista de los pueblos.
9Por tus abominaciones,
haré en ti cosas que jamás hice
ni volveré a hacer.
10Por eso los padres se comerán
a sus hijos en medio de ti,
y los hijos se comerán a sus padres;
haré justicia en ti, y a tus supervivientes
los esparciré a todos los vientos.
11Por eso, ¡por mi vida! -oráculo del Señor-,
por haber profanado mi santuario
con tus ídolos y abominaciones,
juró que te rechazaré, no me apiadaré de ti
ni te perdonaré.
12Un tercio de los tuyos morirá de peste
y el hambre los consumirá dentro de ti,
un tercio caerá a espada alrededor de ti
y un tercio lo esparciré a todos los vientos.
Y los perseguiré con la espada desnuda.
13Agotaré mi ira contra ellos
y desfogaré mi cólera
hasta quedarme a gusto;
y sabrán que yo, el Señor, hablé con pasión
cuando agote mi cólera contra ellos.
14Te haré asombro y escarnio
para los pueblos vecinos,
a la vista de los que pasen.
15Serás escarnio y afrenta,
escarmiento y espanto
para los pueblos vecinos,
cuando haga en ti justicia con mi ira y cólera,
con castigos despiadados.
Yo, el Señor, lo he dicho:
16Dispararé contra vosotros
las flechas fatídicas del hambre,
que acabarán con vosotros
(para acabar con vosotros las dispararé).
Os daré hambre con creces
y os cortaré el sustento del pan.
17Mandaré contra vosotros
hambre y fieras salvajes
que os dejarán sin hijos;
pasarán por ti peste y matanza
y mandaré contra ti la espada.
Yo, el Señor, lo he dicho.

Explicación.

5,1-4 Después del asedio, viene la matanza y dispersión. La pantomima hace eco parcial a la imagen de Is 7,20, puramente literaria. La cabellera y la barba, hermosura y dignidad de la cabeza del varón, son sacrificadas; recuérdese el voto de los nazireos, el gesto de luto de Is 15,2 y Jr 41,5. La operación de pesar y hacer porciones es siniestra: exactitud minuciosa y calma para un reparto trágico. El viento dispersa sin destruir, y el profeta,a la luz de acontecimientos posteriores, completó su oráculo con una referencia al resto salvado.

Varias glosas explicativas han penetrado en el texto. La explicación de la pantomima se prolonga y amplifica en el resto del capítulo.

5,5 "Centro de los pueblos": Babilonia se definía el ombligo del mundo, porque en su templo se sujetaba el cordón umbilical que unía la tierra con el cielo; también se llama así la tierra prometida, Ez 38,12; y no por estatuto mitológico, sino por elección histórica. Jerusalén debería centrar la historia de la humanidad irradiando y atrayendo. Ahora se va a convertir en centro de escarmiento: destino universal del pueblo escogido.

5,6 El delito fue más grave porque Israel conocía los mandatos revelados, tenía más conciencia, vivía en alianza con su Dios.

5,7 Otros pueblos eran fieles a sus dioses: Jr 2,10-11.

5,10 Tan atroz canibalismo es una de las maldiciones de Lv 26,29 y Dt 28,54-57; lo anuncia Jr 19,9; lo cuenta 2 Re 6,29.

5,11 La profanación del templo se describe en el cap. 8. La profanación penetra hasta la cercanía máxima del Dios Santo. El juramento es terrible: castigo sin compasión: Jr 13,14; Zac 11,6; Lam 2,2.17.21.

5,13 "Pasión" o celo: el celo de un Dios que no admite rivales (Ex 20,3), el celo en que se transforma el amor ofendido y da paso a la pasión y la ira. El antropomorfismo intenta expresar la participación de Dios, su no neutralidad frente al pecado de los suyos.

5,14-15 Los pueblos vecinos añadirán sus burlas al dolor de la desgracia, y recibirán una lección. Jerusalén en ruinas seguirá revelando: Dt 29,21-27. La última frase es como la firma oral de Dios.

5,16-17 Amplificación que quizá incorpore experiencias de la segunda deportación.

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